Punto de encuentro de la Argentina
Como suele suceder en los comienzos de un nuevo gobierno, las fuerzas políticas y sociales se muestran bien predispuestas a apoyar al Presidente Kirchner. Sin embargo, esta favorable situación inicial se podría modificar a medida que la flamante administración enfrente los graves problemas que vive la nación, hoy simplemente postergados.
En este sentido, quienes deseamos apoyarlo hemos de hacer previamente el balance de la gestión del Presidente Duhalde. Su antecesor, el ex presidente De la Rúa engendró en el año 2001una severísima crisis económica, cuya culminación fue el corralito bancario y su renuncia en un clima de desobediencia civil creciente. Pero el proceso político que siguió contribuyó a agravar la situación.
La desordenada salida de la convertibilidad, la maxidevaluación y la pesificación asimétrica, sumadas a la no rectificación del default declarado por el ex Presidente Rodríguez Saa, condujeron a una caída del producto bruto del 12% en el año 2002, la mayor del siglo XX y sin antecedentes en la economía mundial, con su secuela de dramático empobrecimiento. Por todo ello, el Presidente Duhalde también se vió obligado a anticipar la entrega del poder.
Estas realidades paradójicamente favorecen al Presidente Kirchner porque tras los cataclismos del año 2002 las expectativas de los argentinos son bastantes más bajas que al inicio de cualquier período presidencial desde 1983.
Una vez concluida la etapa de luna de miel, la pertenencia del presidente Kirchner al peronismo no alcanzaría para asegurar una adecuada gobernabilidad debido al escaso caudal de votos obtenido y a no poseer un poder propio suficiente.
Esta interpretación se basa en la capacidad de presión que se atribuye a la clase política y a los grupos de poder, pero olvida que los políticos continúan siendo masivamente rechazados por la sociedad. Justo por esto, el Presidente Kirchner tiene la inmensa posibilidad histórica de liderar un vasto movimiento de opinión pública que lo independice de los vicios de la vieja política argentina.
Los consensos tácitos
Para lograrlo tendrá que demostrar la capacidad de distinguir las cuestiones que a esta altura del siglo XXI ya no se discuten en las naciones modernas de las que constituyen los matices diferenciales de las distintas fuerzas políticas. Si acierta en esta distinción, será apoyado sin reservas y los poderes formales tendrán menor oportunidad de influenciar sus decisiones.
A continuación enumeramos un listado de consensos tácitos que entendemos constituyen el punto de encuentro de los argentinos. La desnutrición infantil y la educación son las máximas prioridades del gobierno, pues son las carencias que más comprometen el futuro.La lucha frontal contra la corrupción en los tres poderes del estado es una condición tipo “pasa o no pasa”.
Asegurar condiciones de seguridad en el marco de la ley para la vida cotidiana de los ciudadanos es una demanda básica, cuya no satisfacción causaría estragos en los niveles de aceptación del nuevo gobierno. Este punto incluye el recupero de los espacios públicos, en paralelo con el replanteo del sistema de asistencia social para que eficazmente llegue a quienes lo necesitan, con el criterio rector del trabajo de los beneficiarios y para que no sea un método de financiación de grupos piqueteros altamente politizados.
La reforma política, que elimine el clientelismo y las listas sábanas, así como una norma transparente de financiación de los partidos políticos, es otro requisito indispensable. Así como la recuperación de la credibilidad de la justicia de acuerdo con las normas constitucionales.
Sólo de este modo habrá seguridad jurídica y se impedirán nuevas confiscaciones de la propiedad. Para ello, se minimizará el uso de los decretos de necesidad y urgencia y de los fondos reservados, deformidades patológicas de una sana vida republicana.
Tampoco se lograrán fuertes consensos si no se encaran políticas de verdadera democracia sindical, que afecten la base de privilegios de quienes se perpetúan en el poder gremial a pesar de tener los peores índices de prestigio social.
Lasrelaciones exteriores constituyen una política de estado, previsible y sin cambios permanentes, basada en una sólida inserción en el mundo según los principios de la ONU y en consonancia con las naciones occidentales que lideran el progreso.
Materia económica
En materia económica, el consenso respeta el capitalismo basado en la competencia y la innovación, el desarrollo de sistemas financieros que canalizan el ahorro hacia fuentes de producción y empleo, el fomento de inversiones externas, la economía no basada en emisión inflacionaria, el equilibrio del presupuesto y la modernización del Estado para que cumpla su rol supletorio de la iniciativa privada.
La inversión pública debe apuntar a fomentar exportaciones o al incentivo de actividades productivas privadas antes que a obras de infraestructura no productivas.
Finalmente, resulta ineludible llegar a un acuerdo serio sobre la deuda externa que sea viable para las posibilidades del país pero que asegure nuestra reinserción en la comunidad internacional.
Una oportunidad histórica se abre ante el presidente Kirchner: inaugurar un período de fuertes consensos tácitos. Los vientos sociales son propicios. No acometer la crisis significa ahondarla. Pero la condición imprescindible es que el presidente Kirchner asuma el liderazgo del cambio y evite la tentación de un populismo imposible. Todos los argentinos lo acompañaremos y seremos su garantía de gobernabilidad.